El gran poder de los pequeños: municipios argentinos al frente de la conservación de la biodiversidad amenazada por el cambio climático

La Argentina es un país afortunado. Casi ningún otro en el mundo tiene tal riqueza natural. La cordillera de los Andes, los esteros del Iberá; la salvaje selva misionera y el Gran Chaco. La altísima Puna, el delta paranaense, la hostil estepa patagónica y los frondosos bosques andinos. El Mar Argentino y los hielos inhóspitos de la Antártida. Todas estas regiones ecológicas son el hogar de miles de especies vegetales y animales. Así, la biodiversidad en Argentina es una de las más abundantes del mundo. Sin embargo, se encuentra bajo amenaza. Son varios los factores que ponen en riesgo la supervivencia de muchas especies, pero el cambio climático es uno de los principales.

Tendencia de las temperaturas anuales durante el periodo 1901–2000. Fuente: IPCC.

Cientos de gobiernos nacionales, incluyendo el argentino, han elaborado sus metas climáticas y de conservación de cara al 2030. Argentina prevé en su Contribución prevista y Determinada a Nivel Nacional, que es el compromiso asumido ante Naciones Unidas, la meta de lograr “el enriquecimiento, conservación, restauración, mejoramiento y manejo sostenible de los bosques nativos y la promoción de la conservación de la biodiversidad y la Adaptación Basada en Ecosistemas”. Pero muchas veces falta la respuesta a una pregunta: ¿cómo se cumplirá esa y todas las metas? En los últimos años, los gobiernos municipales han estado respondiendo a esa pregunta, a partir de la implementación de acciones locales de conservación y frente al cambio climático.

El venado de las Pampas ya casi no se ve en las Pampas

Hace algunas décadas, el venado de las Pampas podía ser visto fácilmente a lo largo de las interminables llanuras de América del Sur. Este pequeño venado es endémico de Sudamérica, es decir que solo puede ser encontrado en esta región del mundo y en ninguna otra. En la Argentina de principios del siglo XX se contaba por millones. Según la Fundación Vida Silvestre Argentina, hoy día quedan menos de 2 mil individuos.

Venado de las Pampas. Fuente: Wikipedia.

Entre las muchas presiones que amenazan su supervivencia, la pérdida de su hábitat natural es una de las más graves. Según un informe técnico realizado por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) sobre el impacto del cambio climático en la Bahía Samborombón, los humedales allí están en grave riesgo. La Bahía Samborombón alberga a la última población de venados de las Pampas que existe en Buenos Aires. Los eventos climáticos extremos, como tormentas y oleajes intensos, que trae el cambio climático, degradan progresivamente el humedal, que a su vez es un ecosistema con un rol clave como regulador de los ciclos naturales. Así, con la pérdida del humedal, también se está perdiendo el venado de las Pampas y muchas otras especies que allí habitan.

Los bosques nativos: grandes guardianes del clima

Pero el venado de las Pampas no es la única especie afectada por el cambio climático. Según el citado informe, especies emblemáticas de la Bahía Samborombón, como “el delfín franciscana, las aves migratorias y de pastizal, cuya presencia está directamente asociada a las condiciones del hábitat y la oferta alimentaria, al modificarse estos factores en diferentes grados, podrán verse afectadas sus poblaciones, ya que a los efectos del cambio climático se le suman las amenazas actuales sobre la conservación de las mismas”. Es decir que el cambio climático no solo trae impactos propios, sino que acelera los impactos negativos de otras presiones producidas por la actividad humana.

La degradación del humedal en la Bahía Samborombón es uno de los tantos problemas ambientales que enfrenta nuestro país. La Argentina ha perdido las tres cuartas partes de sus bosques nativos debido a la deforestación. Según un documento elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la conservación de los bosques es una de las mejores estrategias para hacerle frente al cambio climático: reducen la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, protegen los suelos de la erosión, previenen inundaciones y dan hogar a muchas especies, entre muchos otros beneficios. La conservación de los bosques es una acción climática y también de conservación.

Superficie de bosques nativos en Argentina. Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Dirección de Bosques.

Cosquín: un municipio que busca integrar naturaleza y sociedad

La Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC) es una red nacional conformada por pueblos, ciudades y municipios de Argentina que impulsa y coordina políticas públicas y acciones locales frente al cambio climático. Hoy día, son 147 municipios argentinos los que están unidos a la red y tienen compromisos concretos de acción ante el cambio climático. Y entre los muchos tipos de acciones climáticas que llevan adelante, la agenda de la biodiversidad está cobrando gran importancia y algunos municipios ya la han incorporado a sus prioridades, a través de proyectos concretos de conservación.

En Cosquín existen varios proyectos de acciones concretas de conservación y cambio climático impulsadas en el marco de la RAMCC. Se trata de una ciudad serrana al oeste de la provincia de Córdoba, en pleno Valle de la Punilla. Actualmente, en Cosquín existen tres proyectos específicamente vinculados con la biodiversidad. El proyecto “Jóvenes ciudadanía y la nueva cultura ambiental, espacio verde Los Chañaritos” consiste en la recuperación de un área natural a través de acciones de educación, limpieza y control de especies exóticas de forma comunitaria. En especial, se busca involucrar a los jóvenes en la gestión del espacio natural e incluirlos en la toma de decisiones sobre las mejores prácticas ambientales y sociales. Se han realizado talleres de bosques nativos y reforestación y de reconocimiento del patrimonio natural y cultural. También se busca la participación de comunidades originarias que puedan impartir talleres para promover y dar visibilidad a su cultura.

En este mismo sentido, se está implementando otro proyecto de “Mejoras tecnológicas para el saneamiento ambiental y acceso a energías sostenibles”. Este proyecto consiste en la difusión de prácticas sostenibles a través de capacitaciones que, a su vez, den resultados que repercutan en la comunidad. Se están impartiendo capacitaciones sobre construcción de biodigestores, instalación de termotanques solares y acceso a energías renovables. La implementación de tecnologías para el desarrollo sostenible le quita presión a la demanda de recursos naturales, favorece la regeneración de las superficies dañadas por la explotación intensiva y crea una relación armónica entre el humano y la naturaleza.

Pequeños municipios al frente de las grandes luchas

Otros municipios de la RAMCC tienen proyectos de conservación. San Antonio de Areco, una ciudad atravesada por el río Areco, al norte de la provincia de Buenos Aires, tiene un problema de invasión de especies exóticas. Actualmente, está proyectando la creación de la reserva urbana “Río Areco”, que estará completamente habitada por especies nativas, tanto animales como vegetales, con el objetivo de impulsar el desarrollo de las especies locales. Se trata de un proyecto que está en una fase inicial: se completó el primer paso, que fue hacer un censo de las especies que habitan hoy día en el predio, las nativas y las exóticas, para así contar con la información necesaria para elaborar un plan de control, erradicación y reforestación.

Trabajo de jóvenes en Cosquín. Fuente: M. Terán.

La pequeña localidad de Casbas, de poco más de 3 mil habitantes, también en Buenos Aires, tiene el plan de crear una reserva natural municipal para recuperar el pastizal pampeano. Esta reserva no solamente será el hogar de las especies nativas de la zona que se han visto desplazadas por las presiones humanas, sino que además contribuirá a la captura de carbono atmosférico, con la consecuente disminución de gases de efecto invernadero. Se trata de un auténtico proyecto de conservación y de mitigación del cambio climático.

El poder de la acción colectiva

El cambio climático es un fenómeno que atraviesa todos los aspectos de la vida en el planeta. Sin embargo, muchas veces las personas se desalientan al ver el tamaño del problema. Parece imposible involucrarse, tomar acciones y hacer una diferencia. Pero en los últimos años, los gobiernos locales, y también las organizaciones de la sociedad civil, han demostrado su gran potencial de acción. No enfrentan tantas barreras burocráticas, pueden establecer metas concretas y medibles con más facilidad y tienen la posibilidad de acceder a fuentes de financiamiento internacionales. Además, a nivel local resulta más sencillo realizar acciones colectivas y participativas. El abastecimiento energético a partir de energía solar en escuelas, la recuperación de residuos urbanos, la reforestación de un territorio, son acciones que parecen pequeñas pero son indispensables.

(1) Sistemas de composteras económicas en Cosquín. (2) y (3) Energía solar. Fuente: M. Terán.

Así, las acciones en un territorio se suman a las de sus vecinos, y las de los vecinos de sus vecinos, y a partir de ese accionar en pequeños nodos surge la transformación. Los municipios y las organizaciones civiles han demostrado que los individuos, unidos detrás de una causa común, logran grandes cosas. Logran patear el tablero y transformar su destino. Y esa transformación hoy se necesita más que nunca.

Proyecto Reserva Natural Urbana Río Areco. Fuente: RAMCC.